Simposio de Historia de la Educación Religiosa

Historia de la Educación Religiosa y su investigación científica en Argentina

Jueves 11 de octubre 2018

Sede de la Universidad Nacional de La Matanza

 

PARTICIPARON:

* Alejandro Herrero, “La tensión entre normalistas y el movimiento educativo católico, en Argentina, entre 1880-1916”.

* Laura Guic, “La Educación Patriótica y la Ley de Congregaciones, a principios del siglo XX en Argentina”

* Gabriela Pauli,  “La educación católica y la elite santafesina, a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX”

* Ariel Eiris, “Educación religiosa y ecléctica del letrado Pedro José Agrelo”

* Eunice Rebolledo, “Educación no formal en comunidades metodistas (protestantes) bajo el influjo de la teología de la liberación en épocas de la dictadura militar”

* Jaia Barylko, “Panorama de la educación  judía en Argentina”

* Nesrin Eker, “Panorama sobre la educación religiosa musulmana”

COORDINACIÓN: Laura Guic

Anuncios

¡Shana Tova!

07/09/2018

ISER SALUDA:
 
Que este nuevo año nos encuentre
a todos trabajando por un mundo mejor,
donde no falte la alegría, la salud,
el trabajo, la familia, los amigos.

Que el 5779  sea un año de sueños hechos realidad.

Shana Tova umetuka!!!

 CD

Simposio de Historia de la Educación Religiosa
Historia de la Educación Religiosa y su investigación científica en Argentina

Jueves 11 de octubre 17 hs.


Sede de Postgrado la Universidad Nacional de la Matanza
Moreno 1623, 8º piso, Sala 801
CABA

 * PARTICIPAN

  • Alejandro Herrero, “La tensión entre normalistas y el movimiento educativo católico, en Argentina, entre 1880-1916”.
  • Laura Guic, “La Educación Patriótica y la Ley de Congregaciones, a principios del siglo XX en Argentina”
  • Gabriela Pauli  “La educación católica y la elite santafesina, a fines del siglo XIX y comienzos del siglo XX”
  • Ariel Eiris, “Educación religiosa y ecléctica del letrado Pedro José Agrelo”
  • Eunice Rebolledo, “Educación no formal en comunidades metodistas (protestantes) bajo el influjo de la teología de la liberación en épocas de la dictadura militar”
  • Jaia Barylko, “Panorama de la educación  judía en Argentina”
  • Nesrin Eker, “Panorama sobre la educación religiosa musulmana”

COORDINACIÓN: Laura Guic

 

ENTRADA LIBRE Y GRATUITA

 

Congreso Cincuentenario: congresocincuentenarioiser.blogspot.com

CELEBRACIÓN PASCUA-PESAJ

Estamos por recordar un nuevo Pesaj/Pascua
Este año coinciden ambas festividades y podremos sentir una vez más la cercanía de ellas.
Nuestro deseo es que podamos sentir la libertad más cerca de nuestras vidas. Que la libertad pueda desarrollarse en el alma y en el corazón de cada hombre y mujer.
Que se pueda irradiar y contagiar. Que sintamos que lo que lo hace libre o esclavo al hombre es solo su mente.
Que tanto la esclavitud física como espiritual desaparezcan de la vida de todos los seres humanos que habitan esta tierra.
Que podamos sentirnos hermanos y recorrer juntos el camino de la ayuda y de la espiritualidad.
Como dijo el escritor y poeta italiano Arturo Graf: ¨La libertad ni se compra ni se vende, la libertad es un derecho humano¨.

Pesaj Kasher vesameaj y felices pascuas

 

en el video (de izq a der)

Fabio Esquenazi – Celina Lértora – Graciela Grynberg – Dulce M. Santiago – Ivo Kravic

 

 

 

 

¡Felicidades!

22/12/2017

Un nuevo año está por comenzar. Aún siguen brillando las velas de Januka que se juntarán con las velas

que se encenderán simbólicamente en este nuevo año.

Quiera Dios que ambas puedan brillar en los corazones de todos los seres humanos que habitamos esta tierra,

para que cada corazón pueda llenarse de paz,

donde los sueños por un mundo mejor se hagan realidad.

Celebración Januká Navidad 1967-2017

A cincuenta años de la reunión de formación

 

Jueves 14.12.2017 – Seminario Rabínico Latinoamericano

PROGRAMA

 

Presentación de ISER y de su promotor el Rab. Marshall Meyer

Celina Lértora Mendoza

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

* La celebración de Januká

Cuentos judíos alusivos y encendido de velas

Rab. Graciela Grynberg

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Homilía

Rab. Ari Burstein

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Intermedio musical

Jazán Marcelo Garfunkel

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

* La celebración de Navidad

Lectura bíblica

Ivo Kravic

 

Intermedio poético con San Juan de la Cruz

Fabio Esquenazi

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Textos del Rab. Marshall Meyer

Bendición final

Ante la incertidumbre por las vidas de los tripulantes del ARA SAN JUAN, en ISER rezamos e invitamos a rezar para que D’s les de fuerzas a ellos y a sus familias y para que retornen con vida a sus hogares.

(haga clic para descargar y ver el power point)
La Confesión de Ausburgo, como  testimonio de la fe
 
Pastora de la Iglesia Evangélica Luterana Unida

Aporte Pastor Lisandro Orlov

 

Miércoles 18 de octubre
Sala de la Parroquia Ntra. Sra. del Carmelo
Marcelo T. de Alvear 2465 (esquina Pueyrredón)
C.A.B.A.
 
 
La Reforma Protestante fue un movimiento de cambio que surgió con el Dr. Martín Lutero en Alemania, influyó en la historia de la humanidad y traspasó los muros de la iglesia para influir en toda la sociedad incluyendo otros aspectos de la cultura.
 
Los ejes principales de la Confesión son
– La justificación por la Fe
– La Palabra de Dios
– El sacerdocio universal de todos los creyentes
– La ciudadanía responsable,  la importancia de la educación
La teología del pensamiento crítico
 
A 500 años del inicio del movimiento, repensamos juntos todos los cristianos
como lo propuso el Concilio Vaticano II y el Consejo Mundial de Iglesias

 

 

 

 

 

 

20/09/2017

Quiera Dios que este nuevo año 5778 este lleno de aprendizajes, salud, amor, justicia, trabajo,
paz y creatividad.
Un año lleno de cambios positivos que nos hagan crecer como seres humanos y podamos compartir un año maravilloso y lleno de sueños hechos realidad.
Es un deseo de ISER

Judíos con Mesías: su lugar en el diálogo interreligioso

Andrés Eidelson

“Luego de rezar y depositar ente las rocas del muro un Padre Nuestro escrito en español de su puño y letra, Francisco, se abrazó con sus amigos argentinos: el rabino judío Abraham Skorka y al dirigente musulmán Omar Abboud. El “abrazo de las tres religiones” ha sido una síntesis del espíritu de unidad que el Papa ha querido imprimir a su visita a Israel y Cisjordania.”

Infobae.com, 26 de mayo de 2014

Una importante porción de la humanidad, sin ningún lugar a dudas, quedó conmovida por las fotos en la que el Papa Francisco, junto a sus amigos Abraham Skorka y Omar Abboud, se abrazaban en el muro de los lamentos, según acabo de leer del recorte periodístico aparecido en Infobae.com del 26 de mayo de 2014 con el que iniciamos este trabajo.

Allí se refleja simplemente una mirada, una sola mirada, pero que entendemos describe, con precisión, un sentimiento mucho más amplio, de muchos más sectores: en la foto se ve que se abrazan tres religiones.

Intentando hacer una lectura un poco más profunda debo decir que, en ese acto, el Papa Francisco parece representar a todos los cristianos, el rabino Abraham a todos los judíos, y el dirigente Omar a todos los musulmanes y, esto, no puede aceptarse bajo ningún punto de vita.

Si nos focalizamos en el representante del cristianismo, es decir en el Papa Francisco, rápidamente podemos decir que, en las fotos, están ausentes representantes de otras corrientes cristianas de todo tipo, especialmente la de algún evangélico, mucho más teniendo en cuenta la conocida amistad entre el papa y un líder en particular de ese sector protestante.

Si nos focalizamos en el representante del judaísmo, podemos decir que se hace evidente la falta de algún representante de las comunidades ortodoxas, las reformistas y hasta podríamos hacer una lista mucho más amplia en la que se podría incluir, también, a los judíos que hoy se autodenominan ateos y agnósticos.

Seguramente, si nos focalizamos en el representante musulmán, las ausencias se repiten.

Pero más allá del foco que ponemos en cada religión, en la foto hay una ausencia histórica muy profunda, Una ausencia histórica reiterada, una ausencia histórica paradójica con la historia del judaísmo y el cristianismo: en la foto no hay ningún representante de los judíos que creen en el Mesías judío de los cristianos.

La llegada de Jorge Bergoglio a la “Cátedra de San Pedro”, generó cambios periodísticos, culturales y hasta algunas modas Una de esas modas que se desarrollaron con el nuevo Papa, es la moda del diálogo interreligioso.

Lejos de intentar banalizar el diálogo interreligioso, lo que intento hacer es generar un alerta que marque una diferencia entre el histórico diálogo interreligioso, de importante difusión en la República Argentina, y la actual moda creciente que llevó, entre otras cosas, a generar un espectáculo en el teatro Colón en el que, dos de los tres religiosos mencionados, repitieron el abrazo en forma simbólica.

Ni en el diálogo interreligioso histórico, ni dentro de la nueva moda, podemos verificar que los judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos, o sea, aquellas personas de origen judío que han encontrado, en la historia del carpintero de Nazaret, a ese Salvador, no tienen lugar en ese diálogo interreligioso.

Entendemos que encontrar los motivos, las causas históricas, los verdaderos resortes por los cuales no son convocados a los intentos de diálogo, es la clave para poder solucionar este inconveniente, ya que como hemos sostenido en trabajos anteriores, no existe diálogo interreligioso concreto, si no hay sinceridad entre las partes, y si existen excluidos en ese diálogo.

En todo caso, siempre queda la alternativa de redefinir el diálogo, sea entre judíos y cristianos, sea entre religiones bíblicas, sea entre religiones abrahámicas. Pero cuando hablamos de diálogo interreligioso, los límites se amplían prácticamente hasta el infinito.

El general, cuando alguien se refiere a los judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos, se los etiqueta como “judío mesiánico”. Para este trabajo, -y en nuestra vida como parte de esta forma de judaísmo-, nosotros preferimos no utilizar esa etiqueta, ya que se refiere directamente a una forma religiosa; cuando se habla de judío mesiánico, se identifica inmediatamente, con movimientos religiosos que se desarrollan, principalmente, desde Estados Unidos y Australia. Esos movimientos religiosos, tienen sus reglas, tienen sus formas, tienen sus finanzas y tienen sus economías. En lo personal, en forma abierta y decidida, cada vez que podemos, mostramos nuestra distancia con esos movimientos religiosos.

Lo que queremos decir es que, en un primer motivo concreto, para que los judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos, no participen en el diálogo interreligioso, de debe al nombre y la etiqueta que generan incertidumbre.

Nuestra postura, en este caso, es que, generalizando, estos movimientos han demostrado que, en sus formas, intentan usufructuar los simbolismos judíos: el título de rabino para sus pastores, el nombre sinagoga para sus lugares de culto, el uso del shofar, candelabros, Estrella de David sin que quede claro, de nuevo generalizando, que no son formalmente parte de todos esos símbolos.

Otra cuestión en la que tomamos distancia es que, muchas veces, utilizan métodos, casi violentos, en la búsqueda de imponer su descubrimiento del Mesías y podríamos enumerar otros motivos que nos alejan radicalmente pero, para este trabajo, no nos parece oportuno.

Decimos entonces que, un segundo motivo para que los judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos no participen del diálogo interreligioso, es la manifiesta falta de empatía que estos sectores tienen con personas de otras religiones, que participan activamente del diálogo interreligioso.

Un tercer motivo por el cual entendemos que, los judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos no participamos del diálogo interreligioso, es un desconocimiento profundo de las formas en que nosotros ejercemos nuestra fe.

Si bien es casi imposible generar un patrón para esta forma de fe, sí podemos hablar de un sentimiento generalizado hacia nosotros: unos y otros creen que, por ser judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos, hemos abandonado el judaísmo.

No hace falta tener conocimientos históricos muy profundos ni hacer estudios teológicos ni tener grandes revelaciones, para saber que los primeros seguidores de Jesús eran judíos. Es más, se hace difícil encontrar seguidores directos de Jesús que no circuncidados.

Jesús declara, o al menos el Nuevo Testamento le hace declarar, que él no tiene ninguna intención de ir a los gentiles. Jesús no fundó el cristianismo, ya que su mensaje y su encarnación buscan dar cumplimiento a la promesa de los profetas: Dios enviará un Salvador. Por lo tanto, hasta podríamos hacer responsable a Jesús mismo, de que sus seguidores sean, en su inmensa mayoría, de origen judío.

Dicho esto, podemos asegurar que, en los tiempos fundacionales de lo que hoy llamamos cristianismo, lo más natural era que los miembros sean judíos que creían en El Mesías, o mejor dicho, en ese Mesías.

El sentimiento generalizado actual, donde es extraño que un judío crea que Jesús es el Mesías, está atravesado por dos mil años de conflictos que nunca fueron religiosos y que siempre fueron políticos.

La paradoja es tan grande que podemos dar testimonio de amigos judíos, que compartieron con nosotros las aulas de la escuela judía, que hoy han abrazado el budismo y a nadie encontramos que le resulte extraño que, aquel niño judío, hoy sea un adulto budista.

Pero, desde el punto de vista histórico, es mucho más natural que un judío crea que el Mesías es un judío que vivió hace dos mil años y que su vida cumpla con las promesas de los Profetas que hablaron hace dos mil setecientos años por lo menos, y no que crea en Buda.

Esto natural, se desnaturaliza, cuando el pensamiento se aferra a la idea de que, el judío que reconoce al Mesías judío de los cristianos, abandonó el judaísmo en el momento de descubrir que no está en condiciones de cumplir los preceptos y, entonces, se encomienda a alguien que los cumpla por él.

En nuestro caso particular, la aceptación de nuestra necesidad de Salvador, no nos llegó como consecuencia de la lectura de los profetas y una verificación, casi matemática, de su cumplimiento en la figura de Jesús, sino que se nos hizo carne decididamente por un encuentro espiritual, emocional, psicológico y físico, generado en nuestro absoluto reconocimiento de nuestra total imposibilidad de cumplir los mandamientos.

No descartamos de ninguna manera, que otras personas judías lleguen a ser judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos por otros caminos.

Lo que intento decir es que, sin ninguna duda, los judíos que reconocemos al Mesías judío de los cristianos, formamos parte del pueblo judío y de la cultura cristiana; estamos arraigados en la historia de las dos religiones y merecemos y necesitamos participar activamente de los diálogos interreligiosos al mismo tiempo y de la misma forma que aquellos que hoy participan de esos diálogos necesitan, sí o sí, de nuestra intervención, de nuestra experiencia, de nuestras contradicciones, de nuestro judaísmo y de nuestro cristianismo.

Aquellos que difunden las ideas de Darwin, muchas veces, hablan de la búsqueda del eslabón perdido y, hasta aquí, parece que no lo encuentran. Podemos decir, con un poco de humor, que, en el diálogo interreligioso, los judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos, somos ese eslabón perdido, pero tampoco somos encontrados. Quizá no nos dejamos encontrar, pero es necesario, lo repito de nuevo, nuestra intervención.

Anteriormente, dijimos que Jesús no fundó el cristianismo y, ahora, decimos que el fundador del cristianismo fue el apóstol Pablo como lo fue, también, de las innumerables teologías que se impusieron en la primera época del cristianismo.

Si la teología preponderante hubiese sido otra, quizás hoy el cristianismo no existiría, quizá estaría reducido a un gueto de cien personas en Jerusalem y, así, podríamos conjeturar gran cantidad de alternativas.

Pero lo concreto es que la teología de Pablo se impuso y, paradójicamente, en esa teología, destinada a los gentiles, se consagra al judaísmo, ya que sus cartas son perfectas exégesis de los textos bíblicos del pueblo de Israel y, por lo tanto, imposibles de entender sin pasar por la Ley, los Salmos y los Profetas.

Es Pablo el apóstol que, intentando ir a los gentiles, expone, transmite y explica el judaísmo de su época. Pablo universaliza el judaísmo desde Jerusalem hasta Alaska.

Tampoco podemos saber qué forma de cristianismo Paulino tendríamos hoy, si Constantino no privatizara, en su tiempo, el cristianismo de Pablo en favor de Roma.

Todo esto lo decimos para ilustrar, de una manera decidida, lo absolutamente natural, desde lo histórico, del hecho que una persona judía crea en un Mesías judío, prometido por los profetas de Israel de la misma manera que hace dos mil años, una gran cantidad de judíos creyeron en ese mismo Mesías de origen judío y creyeron que reflejaba la promesa de aquellos profetas.

El apóstol Pablo, cuando decide exponer el Evangelio a los gentiles, lo hace en un momento histórico especial: el judaísmo está ante un enorme riesgo de desaparecer. El mismo judaísmo que sobrevivió al faraón, el mismo judaísmo que sobrevivió a Nabucodonosor, está en riesgo de ser aniquilado por el Cesar: la diferencia es que el judaísmo quedó en manos de Faraón por decisión de Dios, que el judaísmo quedó en manos de Nabucodonosor por decisión de Dios, pero le entrega el Cesar fue voluntaria.

Pablo entonces, copiando el modelo de Moisés, de quien su madre, simbólicamente, puso en manos del gentil faraón, toma la Torá y la pone en manos de los gentiles, para salvarla y, de la misma manera que la mamá de Moisés se las ingenia para ser la nodriza de su hijo, Pablo viaja para ser la nodriza de la Torá a los gentiles.

Lo que queda para meditar es que, de la misma manera que Moisés volvió a los suyos, regresó con su pueblo y lo liberó, seguramente los cristianos debemos hacer volver la Torá a los judíos, para que nos ayuden a liberarla de la influencia griega, de la influencia mundana, de la influencia romana, de la influencia de los imperios, de la influencia de los emperadores y, sobre todo, de la influencia del antisemitismo y de la novedosa y vacía veneración a los símbolos judíos.