Judíos con Mesías: su lugar en el diálogo interreligioso

Andrés Eidelson

“Luego de rezar y depositar ente las rocas del muro un Padre Nuestro escrito en español de su puño y letra, Francisco, se abrazó con sus amigos argentinos: el rabino judío Abraham Skorka y al dirigente musulmán Omar Abboud. El “abrazo de las tres religiones” ha sido una síntesis del espíritu de unidad que el Papa ha querido imprimir a su visita a Israel y Cisjordania.”

Infobae.com, 26 de mayo de 2014

Una importante porción de la humanidad, sin ningún lugar a dudas, quedó conmovida por las fotos en la que el Papa Francisco, junto a sus amigos Abraham Skorka y Omar Abboud, se abrazaban en el muro de los lamentos, según acabo de leer del recorte periodístico aparecido en Infobae.com del 26 de mayo de 2014 con el que iniciamos este trabajo.

Allí se refleja simplemente una mirada, una sola mirada, pero que entendemos describe, con precisión, un sentimiento mucho más amplio, de muchos más sectores: en la foto se ve que se abrazan tres religiones.

Intentando hacer una lectura un poco más profunda debo decir que, en ese acto, el Papa Francisco parece representar a todos los cristianos, el rabino Abraham a todos los judíos, y el dirigente Omar a todos los musulmanes y, esto, no puede aceptarse bajo ningún punto de vita.

Si nos focalizamos en el representante del cristianismo, es decir en el Papa Francisco, rápidamente podemos decir que, en las fotos, están ausentes representantes de otras corrientes cristianas de todo tipo, especialmente la de algún evangélico, mucho más teniendo en cuenta la conocida amistad entre el papa y un líder en particular de ese sector protestante.

Si nos focalizamos en el representante del judaísmo, podemos decir que se hace evidente la falta de algún representante de las comunidades ortodoxas, las reformistas y hasta podríamos hacer una lista mucho más amplia en la que se podría incluir, también, a los judíos que hoy se autodenominan ateos y agnósticos.

Seguramente, si nos focalizamos en el representante musulmán, las ausencias se repiten.

Pero más allá del foco que ponemos en cada religión, en la foto hay una ausencia histórica muy profunda, Una ausencia histórica reiterada, una ausencia histórica paradójica con la historia del judaísmo y el cristianismo: en la foto no hay ningún representante de los judíos que creen en el Mesías judío de los cristianos.

La llegada de Jorge Bergoglio a la “Cátedra de San Pedro”, generó cambios periodísticos, culturales y hasta algunas modas Una de esas modas que se desarrollaron con el nuevo Papa, es la moda del diálogo interreligioso.

Lejos de intentar banalizar el diálogo interreligioso, lo que intento hacer es generar un alerta que marque una diferencia entre el histórico diálogo interreligioso, de importante difusión en la República Argentina, y la actual moda creciente que llevó, entre otras cosas, a generar un espectáculo en el teatro Colón en el que, dos de los tres religiosos mencionados, repitieron el abrazo en forma simbólica.

Ni en el diálogo interreligioso histórico, ni dentro de la nueva moda, podemos verificar que los judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos, o sea, aquellas personas de origen judío que han encontrado, en la historia del carpintero de Nazaret, a ese Salvador, no tienen lugar en ese diálogo interreligioso.

Entendemos que encontrar los motivos, las causas históricas, los verdaderos resortes por los cuales no son convocados a los intentos de diálogo, es la clave para poder solucionar este inconveniente, ya que como hemos sostenido en trabajos anteriores, no existe diálogo interreligioso concreto, si no hay sinceridad entre las partes, y si existen excluidos en ese diálogo.

En todo caso, siempre queda la alternativa de redefinir el diálogo, sea entre judíos y cristianos, sea entre religiones bíblicas, sea entre religiones abrahámicas. Pero cuando hablamos de diálogo interreligioso, los límites se amplían prácticamente hasta el infinito.

El general, cuando alguien se refiere a los judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos, se los etiqueta como “judío mesiánico”. Para este trabajo, -y en nuestra vida como parte de esta forma de judaísmo-, nosotros preferimos no utilizar esa etiqueta, ya que se refiere directamente a una forma religiosa; cuando se habla de judío mesiánico, se identifica inmediatamente, con movimientos religiosos que se desarrollan, principalmente, desde Estados Unidos y Australia. Esos movimientos religiosos, tienen sus reglas, tienen sus formas, tienen sus finanzas y tienen sus economías. En lo personal, en forma abierta y decidida, cada vez que podemos, mostramos nuestra distancia con esos movimientos religiosos.

Lo que queremos decir es que, en un primer motivo concreto, para que los judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos, no participen en el diálogo interreligioso, de debe al nombre y la etiqueta que generan incertidumbre.

Nuestra postura, en este caso, es que, generalizando, estos movimientos han demostrado que, en sus formas, intentan usufructuar los simbolismos judíos: el título de rabino para sus pastores, el nombre sinagoga para sus lugares de culto, el uso del shofar, candelabros, Estrella de David sin que quede claro, de nuevo generalizando, que no son formalmente parte de todos esos símbolos.

Otra cuestión en la que tomamos distancia es que, muchas veces, utilizan métodos, casi violentos, en la búsqueda de imponer su descubrimiento del Mesías y podríamos enumerar otros motivos que nos alejan radicalmente pero, para este trabajo, no nos parece oportuno.

Decimos entonces que, un segundo motivo para que los judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos no participen del diálogo interreligioso, es la manifiesta falta de empatía que estos sectores tienen con personas de otras religiones, que participan activamente del diálogo interreligioso.

Un tercer motivo por el cual entendemos que, los judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos no participamos del diálogo interreligioso, es un desconocimiento profundo de las formas en que nosotros ejercemos nuestra fe.

Si bien es casi imposible generar un patrón para esta forma de fe, sí podemos hablar de un sentimiento generalizado hacia nosotros: unos y otros creen que, por ser judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos, hemos abandonado el judaísmo.

No hace falta tener conocimientos históricos muy profundos ni hacer estudios teológicos ni tener grandes revelaciones, para saber que los primeros seguidores de Jesús eran judíos. Es más, se hace difícil encontrar seguidores directos de Jesús que no circuncidados.

Jesús declara, o al menos el Nuevo Testamento le hace declarar, que él no tiene ninguna intención de ir a los gentiles. Jesús no fundó el cristianismo, ya que su mensaje y su encarnación buscan dar cumplimiento a la promesa de los profetas: Dios enviará un Salvador. Por lo tanto, hasta podríamos hacer responsable a Jesús mismo, de que sus seguidores sean, en su inmensa mayoría, de origen judío.

Dicho esto, podemos asegurar que, en los tiempos fundacionales de lo que hoy llamamos cristianismo, lo más natural era que los miembros sean judíos que creían en El Mesías, o mejor dicho, en ese Mesías.

El sentimiento generalizado actual, donde es extraño que un judío crea que Jesús es el Mesías, está atravesado por dos mil años de conflictos que nunca fueron religiosos y que siempre fueron políticos.

La paradoja es tan grande que podemos dar testimonio de amigos judíos, que compartieron con nosotros las aulas de la escuela judía, que hoy han abrazado el budismo y a nadie encontramos que le resulte extraño que, aquel niño judío, hoy sea un adulto budista.

Pero, desde el punto de vista histórico, es mucho más natural que un judío crea que el Mesías es un judío que vivió hace dos mil años y que su vida cumpla con las promesas de los Profetas que hablaron hace dos mil setecientos años por lo menos, y no que crea en Buda.

Esto natural, se desnaturaliza, cuando el pensamiento se aferra a la idea de que, el judío que reconoce al Mesías judío de los cristianos, abandonó el judaísmo en el momento de descubrir que no está en condiciones de cumplir los preceptos y, entonces, se encomienda a alguien que los cumpla por él.

En nuestro caso particular, la aceptación de nuestra necesidad de Salvador, no nos llegó como consecuencia de la lectura de los profetas y una verificación, casi matemática, de su cumplimiento en la figura de Jesús, sino que se nos hizo carne decididamente por un encuentro espiritual, emocional, psicológico y físico, generado en nuestro absoluto reconocimiento de nuestra total imposibilidad de cumplir los mandamientos.

No descartamos de ninguna manera, que otras personas judías lleguen a ser judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos por otros caminos.

Lo que intento decir es que, sin ninguna duda, los judíos que reconocemos al Mesías judío de los cristianos, formamos parte del pueblo judío y de la cultura cristiana; estamos arraigados en la historia de las dos religiones y merecemos y necesitamos participar activamente de los diálogos interreligiosos al mismo tiempo y de la misma forma que aquellos que hoy participan de esos diálogos necesitan, sí o sí, de nuestra intervención, de nuestra experiencia, de nuestras contradicciones, de nuestro judaísmo y de nuestro cristianismo.

Aquellos que difunden las ideas de Darwin, muchas veces, hablan de la búsqueda del eslabón perdido y, hasta aquí, parece que no lo encuentran. Podemos decir, con un poco de humor, que, en el diálogo interreligioso, los judíos que reconocen al Mesías judío de los cristianos, somos ese eslabón perdido, pero tampoco somos encontrados. Quizá no nos dejamos encontrar, pero es necesario, lo repito de nuevo, nuestra intervención.

Anteriormente, dijimos que Jesús no fundó el cristianismo y, ahora, decimos que el fundador del cristianismo fue el apóstol Pablo como lo fue, también, de las innumerables teologías que se impusieron en la primera época del cristianismo.

Si la teología preponderante hubiese sido otra, quizás hoy el cristianismo no existiría, quizá estaría reducido a un gueto de cien personas en Jerusalem y, así, podríamos conjeturar gran cantidad de alternativas.

Pero lo concreto es que la teología de Pablo se impuso y, paradójicamente, en esa teología, destinada a los gentiles, se consagra al judaísmo, ya que sus cartas son perfectas exégesis de los textos bíblicos del pueblo de Israel y, por lo tanto, imposibles de entender sin pasar por la Ley, los Salmos y los Profetas.

Es Pablo el apóstol que, intentando ir a los gentiles, expone, transmite y explica el judaísmo de su época. Pablo universaliza el judaísmo desde Jerusalem hasta Alaska.

Tampoco podemos saber qué forma de cristianismo Paulino tendríamos hoy, si Constantino no privatizara, en su tiempo, el cristianismo de Pablo en favor de Roma.

Todo esto lo decimos para ilustrar, de una manera decidida, lo absolutamente natural, desde lo histórico, del hecho que una persona judía crea en un Mesías judío, prometido por los profetas de Israel de la misma manera que hace dos mil años, una gran cantidad de judíos creyeron en ese mismo Mesías de origen judío y creyeron que reflejaba la promesa de aquellos profetas.

El apóstol Pablo, cuando decide exponer el Evangelio a los gentiles, lo hace en un momento histórico especial: el judaísmo está ante un enorme riesgo de desaparecer. El mismo judaísmo que sobrevivió al faraón, el mismo judaísmo que sobrevivió a Nabucodonosor, está en riesgo de ser aniquilado por el Cesar: la diferencia es que el judaísmo quedó en manos de Faraón por decisión de Dios, que el judaísmo quedó en manos de Nabucodonosor por decisión de Dios, pero le entrega el Cesar fue voluntaria.

Pablo entonces, copiando el modelo de Moisés, de quien su madre, simbólicamente, puso en manos del gentil faraón, toma la Torá y la pone en manos de los gentiles, para salvarla y, de la misma manera que la mamá de Moisés se las ingenia para ser la nodriza de su hijo, Pablo viaja para ser la nodriza de la Torá a los gentiles.

Lo que queda para meditar es que, de la misma manera que Moisés volvió a los suyos, regresó con su pueblo y lo liberó, seguramente los cristianos debemos hacer volver la Torá a los judíos, para que nos ayuden a liberarla de la influencia griega, de la influencia mundana, de la influencia romana, de la influencia de los imperios, de la influencia de los emperadores y, sobre todo, de la influencia del antisemitismo y de la novedosa y vacía veneración a los símbolos judíos.

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ISER
(Instituto Superior de Estudios Religiosos),
de acuerdo a su larga trayectoria de diálogo constructivo entre los diferentes credos de nuestro país, lamenta profundamente un nuevo acto de violencia  y terrorismo con fatales resultados, e insta a seguir rogando a D’s ,  fuente de paz, para restablecerla en el mundo
🔹 INVITACIÓN 🔹
Congreso Internacional Cincuentenario ISER (1968-2018)
MEDIO SIGLO EN EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO
MARTES 27 JUNIO – 17.30hs.-

Museo Roca – Vicente López 2220 (Recoleta) C.A.B.A.

 
 
Presentarán el congreso
Rab. Graciela Grynberg – Presidente de honor
Celina A. Lértora Mendoza – Coordinadora General
 
Con la participación de
Dulce María Santiago – Comité Ejecutivo
Hilario Wynarczyk – Comisión Académica
Nancy Raimondo- Área de talleres de formación y actualización
Martha de Antueno – Área de talleres
 
Y la colaboración de
Andrés Eidelson
Fabio Esquenazi
Aldo Ranieri

Congreso Internacional
Cincuentenario ISER (1968-2018)
MEDIO SIGLO EN EL DIÁLOGO INTERRELIGIOSO

 

☑️ CONVOCATORIA

En diciembre de 1967 tres personalidades religiosas y teológicas y otros  invitados decidieron la creación del Instituto Superior de Estudios Religiosos –ISER, para contribuir al conocimiento y la comprensión de la diversidad religiosa en Argentina. Fueron ellos el Rab. Marshall Meyer, Mons. Jorge María Mejía y el Rdo. José Míguez. La nueva institución comenzó sus reuniones en abril de 1968.  Para celebrar sus 50 años se convoca al Congreso Internacional que se llevará a cabo en Buenos Aires, conforme a las bases que  siguen

☑️ Fecha del Congreso 22 a 27 de abril de 2018

☑️ Autoridades

Presidente honoraria: Rab. Graciela Grynberg

Coordinadora General: Celina A. Lértora Mendoza

☑️ Comisión Académica Internacional

Luigi Alici (Italia)

Jorge Ayala (España)

Jaime Bortz (Argentina)

Roberto Bosca (Argentina)

Martín Ciordia (Argentina)

Pedro Coviello (Argentina)

Ricardo Elía (Argentina)

Daniel Fainstein (México)

José Luiz Goldfarb (Brasil)

María Eugenia Góngora (Chile)

Manuel Lázaro Pulido (España)

Abelardo Levaggi (Argentina)

Gregorio Piaia (Italia)

José Ignacio Saranyana (España)

María de Lourdes Sirgado Ganho (Portugal)

Hilario Wynarczyk (Argentina)

☑️ Comisión Organizadora-Ejecutiva

Miembros de ISER y colaboradores

☑️ Temas y estructura del congreso

  • Ejes temáticos

Con especial referencia al judeocristianismo, pero con apertura a otros credos

Estudios bíblicos, exégesis y hermenéutica

Estudios históricos de la producción teológica y documentos

Antigüedad

Edad Media

Edad Moderna

Actualidad

Historia Institucional

Judía

Cristiana (diferentes confesiones)

Musulmana

  • Religiones Orientales

Religiones de los pueblos originarios

Relaciones y diálogo interreligioso

Las religiones y el poder secular

Estudios sobre pastoral

Estudios religiosos especiales

Derechos Humanos

Género

El cuidado de la creación (ecología)

Pobreza y marginalidad

Persecuciones y masacres por razones religiosas

Arte y religión

Aspectos teóricos (teológicos)

Áreas: música, teatro, etc.

 ☑️ Reuniones

El congreso contará con los siguientes tipos de reuniones

☑️ Académicas

– Conferencias a cargo de expositores invitados

– Paneles y mesas redondas a cargo de expositores invitados

– Simposios y mesas de temas especiales: serán  aprobados por la Comisión Académica a pedido de sus organizadores, quienes tendrán a su cargo la convocatoria a sus ponentes

– Sesiones de comunicaciones libres sobre cualquier aspecto de los ejes temáticos

– Sesiones de posters e informes de investigación en curso, sobre cualquier aspecto de los ejes temáticos

– Presentación de libros, colecciones y publicaciones periódicas aparecidas en los últimos dos años, sobre cualquier aspecto temático del congreso

– Presentación de experiencias áulicas y/o de difusión realizadas en los dos últimos años, sobre cualquier aspecto temático del congreso

☑️ Talleres

– De actualización en la formación

Coordinadora  Nancy Raimondo

Destinados a

Docentes de enseñanza religiosa

Agentes de proyectos de convivencia interreligiosa

– Prácticos

Coordinadora  Martha de Antueno

Destinados a

Educadores

Acción comunitaria

Servicio social

 Celebración judeo-cristiana

PÉSAJ – PASCUA

 

Jueves 6 de abril

Parroquia Nuestra Señora del Carmelo

Marcelo T. de Alvear 2465 – C.A.B.A.

 

*

Textos bíblicos pascuales

Antiguo Testamento y Nuevo Testamento

Poemas

 Cuento de Pesaj

Música judía

Música cristiana

Oración final

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Celebramos juntos:

Celebración Januka - Navidad

Vídeo El templo de Jerusalén y Januká

Comentario: Rab. Graciela Grynberg

* * *

Canciones de Januká

Marcelo Garfunkel

Ana Promoslovsky

* * *

Vídeo El pesebre franciscano –  Comentario:

Aldo Ranieri

* * *

Poesía : Fabio Esquenazi

* * *

Conducción: Celina Lértora Mendoza

Apoyo Técnico: Andrés Eidelson – Sonia Di Fino

Celebración Januka - Navidad

¡Shana Tova!

05/10/2016

Un nuevo año que comienza y con él se renuevan todos nuestros sueños.
Que este año podamos todos los habitantes de estemundo sentir que la paz es parte de nuestras vidas.

Shana Tova!!!

05/10/2016

Iser adhiere al dolor por el fallecimiento de Shimon Peres  Z¨L.

Un visionario, un hombre de paz, un grande.

Nos ha legado la necesidad de seguir construyendo

lazos entre los pueblos para buscar la paz.

Uno de los fundadores del Estado de Israel y premio Nobel de la paz.

20/09/2016

 

200 años de relaciones

interreligiosas en Argentina

Camino al cincuentenario de ISER (1968-2018)

 

Jueves 29 de septiembre 2016 – 16 hs

Museo Roca  – C.A.B.A.

 

 

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Exposiciones de
Marcos Carbonelli
de los evangélicos en la Argentina contemporánea
Ricardo Feierstein
Abelardo Levaggi
Miranda Lida
Ignacio Martínez
de la Iglesia argentina contemporánea
 
Las exposiciones serán comentadas por un
Foro de Expertos
Abel Luis Agüero – Aldo Ameigeiras – Pedro Coviello – Daniel Dei
José Luis Damis-Ricardo Elía – Octavio Lo Prete
Dulce María Santiago – Emmanuel Taub
 
Apertura y cierre
Rab. Graciela Grynberg
Coordinación
Celina A. Lértora Mendoza
Presentaciones
Fabio Esquenazi
Coordinación de foro
Andrés Eidelson – Aldo Ranieri
 
Entrada libre y gratuita

La biblioteca mística judía y cristiana en diálogo. Ejemplos de isomorfismos

 

Fabio Esquenazi

Isomorfismo. Del griego isos (ισος: igual) y morphé (μορφή: forma, figura). Es un término utilizado originalmente en las ciencias exactas que encierra la idea de que existen semejanzas y correspondencias formales significativas entre diversos tipos de estructuras o modelos matemáticos de explicación de la realidad, a pesar de las diferencias de algunas de las variables que los conforman. En Geología, el fenómeno del isomorfismo se opone al de polimorfismo. Isomorfismo es el fenómeno propio de aquellos minerales que, teniendo una composición química diferente, cristalizan de manera idéntica, según un mismo patrón o estructura —ej.: la Siderita (CO3Fe) y la Magnesita (CO3Mg) —. Polimorfismo, por su parte, es el fenómeno propio de aquellos minerales que, a pesar de  tener la misma composición química, cristalizan de manera distinta, presentando internamente una estructura diferente —ej.: el Diamante (C) y el Grafito (C) —.

En Teoría Literaria se denomina isomorfismo a la similitud estructural entre un significante y su significado, o dicho de otro modo, entre el plano de la expresión y el del contenido (Greimas 1982: 229). En el proceso de recuperación o reconstrucción del “suceso místico” (Cirlot y Garí 2008: 62, 180-182), ya fuere para alcanzar cierto nivel de autocomprensión del fenómeno que les ha tocado vivir (Domínguez Morano 1999: 36-7), con fines propedéuticos (Rizzuto 1996: 70), o por ambas razones, los místicos recurren a ciertas elecciones lingüísticas, raramente isomórficas (Swietlicki 1986: 43-81, 155-186; López-Baralt 1990: 33-52, 227-283; Esquenazi 2011, 2013-2014), por lo que resultan de particular interés aquellos casos en los que experiencias similares de la divinidad dan paso a estrategias similares de comunicación de la experiencia, como puede apreciarse en el Sefer Ha Zohar, en  las Moradas teresianas y en los poemas y comentarios de Juan de la Cruz. En todos estos córpora la unio mystica se expresa principalmente en términos visuales, y es el resultado de una adhesión estrecha, profunda y absoluta a la voluntad de Dios que excede la mera veneración religiosa.

En el encuentro detallamos los isomorfismos centrales entre el Zohar y Teresa de Ávila, que son específicamente El Castillo del Alma, El Gusano de Seda, La luz y el espejo, El Árbol de la Vida y La Nuez, y nos detuvimos muy brevemente en el primero de ellos.

 

El Castillo del Alma: Redactado entre el 2/6/1577 (Toledo) y el 29/11/1577 (San José de Ávila), algunos autores creen que el símbolo del castillo es heredero de la imaginería propia de las guerras del medioevo o de la tradición de las novelas de caballerías (fines del XV hasta 1602), que influyeron en otros autores místicos a los que Teresa tuvo acceso, como Francisco de Osuna (1497 – 1540), Bernardino de Laredo (1482-1540), o el mallorquín Ramón Lull (1232-1315). Sin embargo, ninguno de ellos entiende el castillo como una  estructura conformada por siete mansiones. Por su parte, ninguno de los prototipos arquitectónicos a los que Teresa pudo haber tenido acceso, como las murallas fortificadas de Ávila —según sostiene Robert Ricard—, o la descripción del castillo de la Mota de Medina del Campo que pudo haber escuchado de boca de San Juan de la Cruz, sigue de cerca el uso específico que la Santa hace de esta imagen en las Moradas. El primer elemento que el castillo teresiano comparte con la Cábala es el camino de siete etapas o cámaras que el místico debe atravesar para unirse con Dios. La Santa, al describir la fortaleza, detalla las duras pruebas del arduo camino por las que el verdadero creyente debe atravesar a través de siete moradas que lo conducen hasta la recámara interior en la que se encuentra el Señor del Palacio. Teresa viene a decir que esa recámara es “no una cosa arrinconada y limitada sino un mundo interior donde caben tantas y tan lindas moradas como havéis visto; y así es razón que sea, pues dentro de esta alma hay morada para Dios (M. 7.1.5, 568). Y agregará cómo es que allí se consuma el matrimonio espiritual entre el alma y Dios, entre aquellos que demuestran un corazón humilde para aceptar las pruebas de este viaje espiritual hacia la séptima morada y el Rey, pues, como la santa afirma “No entran todos a [esta] recámara, sólo aquellos santos que han vencido estos combates y con perseverancia entrado” (M. 3.1.6 y 3.1.1).

Luego, tras detallar las construcciones isomórficas que comparten el Zohar y Juan de la Cruz (La fuente y el cristal, La Noche Oscura del Alma y La llama), nos detuvimos en el símbolo de la alfaguara de la estrofa XI que estructura el cántico espiritual sanjuanista, la personal refundición que el Reformador de la Orden Carmelita hiciera del Cantar de los Cantares salomónico con la intención de referir su propia experiencia mística. Hicimos referencia entonces a los motivos por los cuales la fuente en la que la doncella (el alma) ve reflejados unos “ojos” (los ojos de Dios que la doncella lleva “dibujados” en sus entrañas) puede ser leída desde la tradición judía como un «cristal transparente» y no como un «espejo», siguiendo de cerca la cadena autoritativa del judaísmo que lee en la experiencia de entrega de las Tablas en el Monte Sinaí la presencia de un medio divisor similar, que hizo posible que Moisés (el mayor profeta de la Historia del Pueblo Elegido) “viera a Dios “cara a cara”.

Bibliografía:

Cirlot, Victoria y Blanca Garí (2008). La mirada interior: Escritoras místicas y visionarias en la Edad Media. Madrid: Siruela.

Domínguez Morano, Carlos (1999). Experiencia mística y psicoanálisis. Maliaño (Cantabria): Sal Terrae.

Rizzuto, Ana María (1996). «Reflexiones psicoanalíticas acerca de la experiencia mística». El sol a medianoche. La experiencia mística: tradición y actualidad. Luce López-Baralt y Lorenzo Piera [eds.]. Madrid: Trotta-Centro Internacional de Estudios Místicos, pp. 61-75.

Swietlicki, Catherine (1986).  Spanish Christian Cabala: The Works of Luis de León, Santa Teresa de Jesús, and San Juan de la Cruz. Columbia: University of Missouri Press.

López-Baralt, Luce (1990). San Juan de la Cruz y el Islam. Madrid: Hiperión [1985].

Esquenazi, Fabio Samuel (2011). «Con los ojos en la parábola. La mirada en la fuente del Cántico sanjuanista y en el relato de la Princesa de Sefer ha-Zohar. Revista Chilena de Literatura, Abril 2011, Nº 78, pp. 223-234.

____    (2013-2014 [II]). «Timor Domini y sujeción amorosa en la escritura sanjuanista». San Juan de la Cruz  48: 271-288.